Son prácticas porque todos pueden participar, no importa la edad o condición social, porque no requiere largos años de preparación y porque buscamos realizar de manera simple (sin complicaciones) lo que la Iglesia está llamada a hacer: “Llevar pan al hambriento y saciar el alma al afligido”. De esta manera todos podemos participar del ministerio de las misiones. - Son Misiones Prácticas porque se pueden definir de manera simple: “Vamos a llevarles comida a los que tienen hambre y les diremos que en Dios hay esperanza”. - Uno de los hermanos que nos acompanó recientemente dijo: “Jamás hubiese sido igual si yo hubiera aportado $500 y no hubiese venido personalmente a entregar mi ayuda. Esto ha cambiado mi vida”
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